Porcentaje de plagio permitido en un TFG: qué significa realmente esa cifra
Analiza tu texto — gratis
Las primeras 1.500 palabras son gratis, sin crear cuenta. Cada veredicto indica con qué frecuencia se equivoca con textos que sabemos que escribió una persona — una cifra que ningún otro detector publica.
Estamos construyendo un espacio de escritura: tu documento de Word o LaTeX, tus PDF al lado y un asistente que solo puede citar lo que hay realmente en ellos — verlo y avisarme.
La respuesta corta
No existe un porcentaje de plagio permitido válido para todos los TFG. Lo fija cada universidad, muchas veces cada facultad, y en la práctica va desde menos del 10 % hasta más del 25 % según la titulación y según cómo esté configurada la herramienta. Las cifras que circulan por foros son normas de un centro concreto que alguien ha convertido en regla general. La única que te afecta es la de tu normativa, y si no la encuentras, pregúntasela a tu tutor: es una pregunta rutinaria y hacerla no levanta ninguna sospecha.
Mucho más útil que la cifra es entender qué mide. Casi todos los estudiantes que se preocupan por un porcentaje se han equivocado sobre lo que representa.
Qué mide realmente el porcentaje
Una herramienta antiplagio compara tu texto con un conjunto de documentos —páginas web, artículos, trabajos ya entregados— y calcula qué proporción del tuyo coincide con algo que ya existe. Es un índice de similitud, no un índice de fraude. La distinción no es terminológica: la herramienta no sabe si un pasaje está bien citado, solo sabe que se parece a otra cosa.
En muchas configuraciones cuentan como similitud:
- tus citas, aunque estén perfectamente referenciadas;
- la bibliografía, si no se excluye del cálculo;
- la terminología técnica obligatoria: el nombre de un método, una definición legal, una fórmula establecida;
- las fórmulas administrativas de tu propia universidad, presentes en todos los TFG que ya ha archivado.
Por qué un porcentaje alto no siempre es un problema
Dos TFG con un 22 % pueden estar en situaciones opuestas. El primero tiene sesenta coincidencias de una línea, todas citadas, repartidas por ochenta páginas: es el perfil de un trabajo bien documentado. El segundo tiene una sola coincidencia de trescientas palabras, sin citar, en el capítulo de análisis: eso sí es un problema, y habría pasado inadvertido mirando solo el total.
Por eso un tribunal serio abre el informe detallado en lugar de leer la cifra de portada. Haz lo mismo: mira dónde están las coincidencias y si están citadas, no solo cuántas hay.
Similitud y IA no son lo mismo
Este es el punto peor entendido y el que más caro sale. Un texto escrito por ChatGPT suele ser original en términos de similitud: no está copiado de ningún sitio, así que puede marcar un porcentaje muy bajo, a veces cero. Un índice de similitud tranquilizador no dice absolutamente nada sobre si se usó una IA.
La detección de IA es una medida aparte. No busca una fuente: observa propiedades estadísticas del texto —regularidad de las frases, variedad de la puntuación, estructura de los párrafos— y estima si se parecen más a una redacción automática que a una humana. Son dos comprobaciones independientes, y tu universidad puede hacer perfectamente las dos.
Una precisión que debemos a nuestros lectores en español: nuestras tasas de error medidas corresponden al inglés y al alemán, todavía no al español. Nuestro detector de IA limita por eso su veredicto en español y nunca muestra «alta probabilidad» mientras no exista esa medición.
Qué hacer antes de entregar
- Busca la norma de tu centro, en la normativa de TFG o preguntando a tu tutor. Una cifra encontrada en un foro no te protege de nada.
- Comprueba que cada préstamo está citado, incluidas las paráfrasis. Reformular una idea sin citar la fuente sigue siendo plagio, aunque marque 0 % de similitud.
- Mira la distribución, no el total. Un pasaje largo sin citar pesa más que una lista larga de coincidencias breves.
- Haz las dos comprobaciones. Similitud e IA no miden lo mismo, y un buen resultado en una no dice nada sobre la otra.
- Cítate a ti mismo si reutilizas un trabajo que ya entregaste. El autoplagio está sancionado en muchas universidades.
Puedes hacer las dos comprobaciones aquí: el análisis de IA para TFG es gratis hasta 1.500 palabras, sin cuenta y sin nombre.
Preguntas frecuentes
¿Hay un porcentaje de plagio oficial en España?
No. Lo fija cada universidad y con frecuencia cada facultad o cada titulación. Las cifras que circulan —10 %, 15 %, 20 %— son normas locales que alguien ha generalizado. La única que te afecta es la de la normativa de tu centro o la que indique tu tutor.
Mi TFG marca un 25 % de similitud, ¿es grave?
No necesariamente. Un TFG con bibliografía extensa, muchas citas correctamente referenciadas y terminología técnica obligatoria puede superar el 25 % sin que ningún pasaje sea problemático. Lo que importa es la distribución, no el total: veinte coincidencias de una línea bien citadas no son lo mismo que un solo párrafo de trescientas palabras copiado.
¿El índice de similitud detecta ChatGPT?
No, y es el malentendido más extendido. Un texto generado por IA suele ser original en términos de similitud: no coincide con ninguna fuente existente, así que puede marcar 0 %. La detección de IA es una medida completamente distinta que estima si un texto presenta las características estadísticas de una redacción automática.
¿La bibliografía cuenta en el porcentaje?
Depende de la configuración que use tu universidad. Muchas excluyen la bibliografía y las citas entrecomilladas; otras no, y eso cambia el total varios puntos sin que el contenido haya variado. Es otra razón para no leer la cifra bruta como un veredicto.
Analiza tu texto — gratis
Las primeras 1.500 palabras son gratis, sin crear cuenta. Cada veredicto indica con qué frecuencia se equivoca con textos que sabemos que escribió una persona — una cifra que ningún otro detector publica.
Estamos construyendo un espacio de escritura: tu documento de Word o LaTeX, tus PDF al lado y un asistente que solo puede citar lo que hay realmente en ellos — verlo y avisarme.