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Cómo hacer el marco teórico de un TFG o TFM, paso a paso

|11 min de lectura

Analiza tu texto — gratis

Las primeras 1.500 palabras son gratis, sin crear cuenta. Cada veredicto indica con qué frecuencia se equivoca con textos que sabemos que escribió una persona — una cifra que ningún otro detector publica.

Estamos construyendo un espacio de escritura: tu documento de Word o LaTeX, tus PDF al lado y un asistente que solo puede citar lo que hay realmente en ellos — verlo y avisarme.

Qué es y para qué sirve

El marco teórico es el capítulo en el que defines los conceptos con los que vas a trabajar y demuestras qué se sabe ya sobre tu problema, para terminar señalando el hueco que tu trabajo va a cubrir. No es un resumen de todo lo que has leído, y no es una lista de autores: es un argumento construido con fuentes, organizado por temas, que acaba justificando tu pregunta de investigación. Se hace en seis pasos — buscar, seleccionar, fichar, estructurar, sintetizar y cerrar con el hueco— y ocupa entre el 25 y el 35 % del trabajo. Si al terminarlo no puedes decir en una frase qué falta por investigar, el capítulo todavía no está hecho.

Marco teórico, estado de la cuestión, estado del arte

En español el mismo capítulo tiene tres nombres en circulación, y las guías docentes los usan de forma poco consistente. La distinción útil:

  • Marco teórico: los conceptos y las teorías. Qué entiendes por «satisfacción laboral», qué modelo adoptas y por qué ese y no otro. Es tu aparato conceptual.
  • Estado de la cuestión: qué se ha investigado sobre tu problema concreto, con qué métodos y con qué resultados. Es investigación empírica previa, no teoría.
  • Estado del arte: el mismo concepto, con el nombre que domina en ingeniería, informática y buena parte de la producción académica latinoamericana. En áreas técnicas suele incluir además las soluciones o tecnologías existentes.

La estructura segura, si tu guía no manda otra cosa: un capítulo con dos bloques —conceptos primero, investigación previa después— y un apartado final que nombra el hueco.

Paso 1: buscar bien

La diferencia entre un buen marco teórico y uno pobre casi siempre se decide aquí, no al escribir. Cuatro cosas que cambian el resultado:

  • Empieza por tu biblioteca. El acceso institucional a Scopus, Web of Science, JSTOR o ProQuest lo pagas con tus tasas y normalmente no lo usas. Añade Google Scholar, Dialnet y SciELO, que son los que mejor cubren la producción en español, y Redalyc para Latinoamérica.
  • Busca en inglés también. Aunque escribas en español, la mayor parte de la literatura reciente de casi cualquier campo está en inglés, y un marco teórico solo con fuentes en castellano se nota.
  • Anota las búsquedas. Qué base, qué términos exactos, qué fecha, cuántos resultados. Si tu trabajo es una revisión, esto es obligatorio en la metodología; si no lo es, te ahorra repetir el trabajo dentro de dos meses.
  • Usa la bibliografía de los otros. Localiza dos o tres revisiones recientes sobre tu tema y saquea sus referencias. Es la forma más rápida de encontrar los textos que todo el mundo cita —y esos son los que tu tribunal espera ver.

Paso 2: seleccionar y descartar

Vas a encontrar más de lo que puedes leer, así que decide los criterios antes y no según el cansancio:

  • Recencia: últimos cinco a diez años, salvo los clásicos fundacionales del campo, que se citan siempre.
  • Tipo: artículos revisados por pares y libros académicos por delante de todo lo demás. Las tesis doctorales son una mina y se citan perfectamente.
  • Pertinencia real: lee el resumen y la conclusión antes de descargar nada. La mitad de lo que parecía relevante por el título no lo es.
  • Cita lo que has leído. Citar a alguien a través del resumen que hace otro es el origen de la mayoría de los errores de atribución. Si no te queda más remedio, se marca como cita secundaria: «(Vygotsky, 1978, citado en Pérez, 2020)».

Paso 3: la matriz de lectura

Esta es la parte que casi nadie hace y la que más tiempo ahorra. Abre una hoja de cálculo y crea una fila por texto, con estas columnas:

  • referencia completa, ya en el formato de citación que uses;
  • concepto o tema al que pertenece;
  • qué sostiene, en una frase tuya;
  • método y muestra, si es empírico;
  • con quién coincide y con quién choca;
  • cita textual clave, con número de página;
  • para qué apartado te sirve.

Cuando tengas treinta filas, ordena por la columna «tema» y verás aparecer la estructura del capítulo sola. La columna «con quién choca» es la más valiosa: los desacuerdos son lo que convierte un resumen en un argumento, y son también el material de tu discusión al final del trabajo.

Un gestor de referencias —Zotero o Mendeley, ambos gratuitos— guarda las citas en el formato correcto desde el primer día y las inserta en Word o en Google Docs. Instalarlo en la semana uno ahorra dos días en la última semana.

Paso 4: estructurar por temas

El error que define un marco teórico mediocre es organizarlo por autores, en el orden en que los leíste. La alternativa es organizarlo por temas, por posiciones o, si el campo lo pide, por evolución del debate.

Un esquema que funciona casi siempre, para un capítulo de cuatro apartados:

  1. Concepto central: definiciones en competencia, y cuál adoptas tú y por qué.
  2. Marco teórico de referencia: la teoría o el modelo desde el que lo miras.
  3. Investigación previa: qué se ha estudiado, agrupado por subtemas o por resultados —lo que confirma, lo que contradice—.
  4. Síntesis y hueco: qué queda sin resolver, y cómo eso lleva directamente a tu pregunta.

Prueba esta comprobación: lee solo los títulos de tus apartados. Si forman un razonamiento, la estructura es buena. Si son una lista de temas sueltos, aún no.

Paso 5: escribir sintetizando

La diferencia entre resumir y sintetizar se ve en una frase. Resumir es esto:

«García (2019) analizó la satisfacción laboral en 200 empleados y encontró una relación positiva con la autonomía. Por su parte, López (2021) estudió 150 casos y también encontró relación con la autonomía. Martín (2022), en cambio, no encontró relación significativa.»

Sintetizar es esto:

«La autonomía aparece como predictor de la satisfacción laboral en la mayoría de los estudios (García, 2019; López, 2021), aunque el efecto no se replica en contextos de alta precariedad contractual (Martín, 2022), lo que sugiere que la relación depende de la seguridad percibida del empleo —una condición que ninguno de los tres mide directamente—.»

El segundo párrafo agrupa, contrasta, explica la discrepancia y apunta al hueco. Ocupa lo mismo y vale el doble. Tres hábitos concretos:

  • Un párrafo, una idea —no un párrafo, un autor—.
  • Agrupa las citas que dicen lo mismo en un solo paréntesis.
  • Tu voz conduce. La primera y la última frase de cada párrafo son tuyas; las fuentes van en medio, sosteniendo lo que afirmas.

Y parafrasea de verdad: cambiar cuatro palabras y dejar la sintaxis original sigue siendo plagio aunque cites, y además lo detecta cualquier herramienta de similitud. La forma segura es leer, cerrar el documento y escribir la idea con tus palabras, comprobando después que no has traicionado lo que decía.

Paso 6: cerrar con el hueco

El último apartado del capítulo tiene que decir explícitamente qué no se ha estudiado. Sin ese párrafo, el marco teórico queda flotando y el lector no entiende por qué existe tu trabajo. Fórmulas que funcionan:

  • «La literatura revisada se ha centrado en X; el caso de Y apenas ha sido estudiado.»
  • «Los estudios disponibles proceden mayoritariamente de contextos anglosajones, y su traslación al contexto español no está contrastada.»
  • «Existe evidencia sobre A y sobre B por separado, pero no sobre su interacción.»

Ese hueco y tu pregunta de investigación tienen que ser la misma cosa vista desde dos lados.

Cuántas páginas y cuántas fuentes

Entre el 30 y el 35 % en un TFG, entre el 25 y el 30 % en un TFM. Como orden de magnitud, 25 a 50 referencias en un TFG y 50 a 80 en un TFM.

Si tu marco teórico se está acercando al 50 % del trabajo, para. Casi siempre significa una de dos cosas: que estás escribiendo sobre temas que no vas a usar después, o que la parte empírica va con retraso y se está compensando por delante. La regla de poda es simple y funciona: si algo del marco teórico no vuelve a aparecer en la discusión, sobra.

Buscar bibliografía con IA: el riesgo concreto

Es útil para orientarse y peligroso como fuente de referencias. Un modelo de lenguaje produce citas con la forma correcta —autores que existen, revistas reales, DOI con la sintaxis adecuada— sin que el artículo exista. En un marco teórico eso es especialmente fácil de colar, porque nadie comprueba cuarenta referencias de un vistazo… salvo el tribunal, que comprueba dos o tres al azar.

La regla práctica: toda referencia se verifica en Google Scholar, en Scopus o en el catálogo de tu biblioteca, y se cita el texto que has abierto y leído. Nuestro análisis de documentos incluye esa verificación de la bibliografía, y en la práctica es lo más rentable que se puede comprobar antes de entregar. Sobre la detección en sí, conviene saber que nuestras tasas de error medidas corresponden al inglés y al alemán, no al español, y que por eso en español el veredicto va limitado.

Los errores que se ven desde fuera

  1. Lista de autores en lugar de argumento. El defecto número uno.
  2. Conceptos sin definir, o definidos con tres definiciones distintas sin elegir ninguna.
  3. Teorías que no vuelven a aparecer.
  4. Fuentes viejas en un campo que se mueve rápido, o fuentes exclusivamente en español en un campo cuya literatura está en inglés.
  5. Sin hueco final. El capítulo termina y no lleva a ninguna parte.
  6. Referencias que no existen, o citadas en el texto y ausentes en la bibliografía.

Los formatos exactos de cita y referencia están en la guía de APA 7 en español, y dónde encaja este capítulo dentro del trabajo, en la estructura de un TFM.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre marco teórico y estado de la cuestión?

El marco teórico define los conceptos y las teorías con los que vas a trabajar: qué entiendes por cada término y desde qué corriente lo miras. El estado de la cuestión —o estado del arte, más habitual en ingeniería y en Latinoamérica— repasa qué se ha investigado ya sobre tu problema concreto y con qué resultados. Muchas guías docentes piden los dos como apartados de un mismo capítulo. Si la tuya no lo aclara, incluye ambos: primero los conceptos, después la investigación previa, y cierra con el hueco.

¿Cuántas páginas debe tener el marco teórico?

Entre el 30 y el 35 % de un TFG y entre el 25 y el 30 % de un TFM. En un TFG de 45 páginas son unas 15; en un TFM de 80, unas 22. Si supera el 45 % del trabajo, el problema no es el capítulo: es que la parte propia se ha quedado corta, y eso es lo que verá el tribunal.

¿Cuántas fuentes hay que citar?

Como orden de magnitud, de 25 a 50 referencias en un TFG y de 50 a 80 en un TFM, con más si el trabajo es de revisión. Importa más el perfil que el número: mayoría de artículos revisados por pares y libros académicos, publicaciones recientes salvo para los clásicos del campo, y muy pocas páginas web. Cinco fuentes bien discutidas valen más que cuarenta citadas de pasada.

¿Puedo citar Wikipedia o un blog?

Para orientarte al principio, Wikipedia es útil: te da el vocabulario y, sobre todo, la bibliografía del final, que sí es citable. Como fuente en el texto, no. Un blog o un informe de una consultora pueden citarse cuando son el objeto de estudio o el único origen de un dato de mercado, y en ese caso conviene decir en el texto de dónde sale y con qué reservas se toma.

¿Puedo usar ChatGPT para buscar bibliografía?

Puedes usarlo para orientarte sobre conceptos y para encontrar términos de búsqueda, pero nunca como fuente de referencias. Los modelos generan citas con autores plausibles, revistas reales y DOI con el formato correcto que no corresponden a ningún artículo existente. Toda referencia que salga de ahí hay que verificarla una a una en Google Scholar, Scopus o el catálogo de tu biblioteca, y citar la fuente original que hayas leído, no el resumen que te dio el modelo.

Analiza tu texto — gratis

Las primeras 1.500 palabras son gratis, sin crear cuenta. Cada veredicto indica con qué frecuencia se equivoca con textos que sabemos que escribió una persona — una cifra que ningún otro detector publica.

Estamos construyendo un espacio de escritura: tu documento de Word o LaTeX, tus PDF al lado y un asistente que solo puede citar lo que hay realmente en ellos — verlo y avisarme.