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Plagio e IA en la Universidad de Málaga: Turnitin Integrity y la declaración de uso de IA

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La respuesta corta

La UMA comprueba los trabajos con Turnitin Integrity, y su guía para estudiantes te recomienda incluir en el TFG, el TFM o la tesis una Declaración de Uso de IA que diga qué herramienta usaste, en qué fases, con qué prompt y cómo verificaste la información.

Conviene decir desde el principio de qué tipo de documento estamos hablando: lo que existe en la UMA sobre inteligencia artificial es guía, no normativa aprobada por el Consejo de Gobierno. Eso no la hace irrelevante —describe qué está prohibido y qué exige autorización— pero sí cambia cómo debes usarla: es la mejor pista sobre lo que se te va a pedir, no una norma que puedas oponer.

La declaración de uso de IA en el TFG

Es el punto más accionable de todo lo que la UMA publica. Está en el capítulo 3, «Guía para estudiantes», de la Guía Práctica para el Uso de la IA en la UMA, publicada por el Servicio Central de Informática. Textualmente:

«En la presentación de Trabajos Fin de Grado (TFG), Trabajos Fin de Máster (TFM) y Tesis Doctorales, deberías incluir, si procede, una Declaración de Uso de IA en la que se detalle la IA que has utilizado, en qué fases del trabajo, qué prompt has empleado y cómo has verificado la información.»

Lee con atención dos palabras que están en el original: «deberías» y «si procede». Es una recomendación condicionada, no una obligación con formulario. Y no hay plantilla: la UMA no publica ningún modelo de declaración.

Una advertencia sobre la propia fuente, porque nos parece justo dártela: esa página no lleva fecha ni indica órgano aprobador. Es una guía del servicio de informática, no un acuerdo publicado en un boletín. Lo decimos porque cambia el peso que tiene si algún día necesitas invocarla.

Aun así, el contenido de esa declaración —herramienta, fases, prompts, verificación— es un buen guion, y coincide con lo que piden otras universidades. Si tienes que escribirla, nuestra guía de la declaración de uso de IA desarrolla cada uno de esos cuatro puntos. Y como la exigencia real vendrá de tu tutor, pregúntale por escrito si la quiere y dónde la quiere: en un anexo, en la introducción o en un apartado propio.

La biblioguía de trabajos académicos de la Biblioteca Universitaria dice lo mismo en una línea: «el uso de herramientas de inteligencia artificial debe ser identificado de manera inequívoca y transparente».

Qué está permitido y qué no, según la guía

La misma guía publica una lista de usos no permitidos, verbatim:

«Presentar trabajos o informes generados por IA como creación personal. Incorporar contenido generado por IA sin la debida cita. Usar IA para responder preguntas de exámenes o pruebas de evaluación continua, salvo otras indicaciones del equipo docente.»

Y una tabla de usos con su consecuencia. Estas son las filas que más te afectan si estás escribiendo un trabajo final:

  • Fragmentos generados en trabajos evaluables: incluir texto, código, imágenes o gráficos generados por IA en prácticas o trabajos de clase «requiere autorización del profesorado y cita de la herramienta usada».
  • Análisis de datos en el TFG o TFM: usar IA para procesar encuestas, entrevistas o bases de datos «requiere autorización del tutor/a. Los datos personales deben estar completamente anonimizados antes de subirse a la IA».
  • Sustitución de la autoría: «generar un trabajo de forma íntegra o sustancial con IA y presentarlo como propio, ocultando el uso de la herramienta» es uso prohibido y «constituye falta disciplinaria según la normativa académica en materia de evaluación».
  • Invención de fuentes: incluir «citas bibliográficas, datos o referencias inventadas por la IA haciéndolas pasar por reales» es uso prohibido por falta de rigor e integridad académica.
  • Datos de terceros y material docente: subir apuntes, presentaciones, exámenes, trabajos de compañeros, correos o datos personales a herramientas de IA externas es uso prohibido, por propiedad intelectual en un caso y por el RGPD en el otro.

Hay una lógica clara detrás de todo esto, y ayuda a recordarla: la guía no crea un régimen nuevo, sino que canaliza el uso indebido de IA hacia la normativa de evaluación que ya existía. El fraude se llama fraude, con IA o sin ella. Lo que la IA añade son dos deberes: pedir autorización y citar la herramienta.

Y fíjate en la fila de las fuentes inventadas: es el error que más se ve en la práctica y el más fácil de detectar, porque una cita falsa se cae en cuanto alguien la busca. Comprueba una por una todas las referencias que no hayas leído tú.

Turnitin Integrity: lo que se puede y no se puede leer

La Biblioteca Universitaria de la UMA lo nombra sin rodeos en su guía de apoyo para la elaboración de trabajos académicos, en la pestaña «Plagio y derechos de autor», con fecha de última actualización de 12 de junio de 2026:

«En el caso de la Universidad de Málaga, contamos con la aplicación Turnitin Integrity

Anotamos la fecha a propósito: los contratos con proveedores cambian, y una página de biblioteca es la primera que se queda vieja.

Para los detalles, esa guía remite a una página de servicio de la universidad. Esa página no está accesible desde fuera: devolvía error y el dominio que la aloja lleva al inicio de sesión del Campus Virtual. En consecuencia, no consta públicamente contra qué se compara tu documento, si se almacena en algún repositorio, cuánto tiempo se conserva ni si existe alguna forma de pedir su exclusión. Está detrás de identificación, que no es lo mismo que no existir: si te importa, entra al Campus Virtual y léelo, o pregunta en tu centro.

Tampoco hemos podido establecer si la normativa de trabajos fin de estudios de la UMA exige una declaración de originalidad firmada, obliga a pasar una comprobación antiplagio o nombra a Turnitin: el reglamento correspondiente no era accesible desde la parte del índice de normativa que se puede recorrer. Y no hay ningún porcentaje de similitud publicado; sobre por qué esa cifra engaña, tenemos una guía del porcentaje de plagio permitido.

Una nota de honestidad que va contra nuestro propio interés: la guía de la biblioteca, después de nombrar Turnitin Integrity, enumera aplicaciones gratuitas de terceros —«DOCODE, Copyscape, Plagium, PlagScan, Antiplagiarist, Plagiarisma o TinEye entre otras»— sin valorarlas. Es decir, la UMA no ofrece una vía de autocomprobación propia y te remite fuera. Nosotros somos una herramienta externa más; trátanos con el mismo escepticismo.

La UMA no publica ninguna detección de IA

Buscamos donde tendría que estar y no está. No hemos encontrado ninguna herramienta de detección de IA nombrada por la UMA, ni ninguna declaración publicada sobre la detección de textos generados.

  • La biblioguía «Inteligencia Artificial en el ámbito universitario» —actualizada el 7 de julio de 2026, con autor identificado— tiene pestañas de conceptos, usos académicos, prompts, herramientas y regulación. Ningún detector aparece en ninguna de ellas.
  • En su pestaña de regulación, el apartado «Normativa de uso» está marcado por la propia UMA como «documento en construcción». Enlaza la guía de uso de la IA, el modelo de integración MIIA-UMA y el portal de IA, pero no cita ninguna herramienta de detección.
  • La guía de plagio nombra Turnitin Integrity y no dice nada sobre el indicador de escritura con IA de Turnitin ni sobre ningún otro detector.

Lo que sí está publicado es la infraestructura: el portal de IA de la UMA indica que Google Workspace y Microsoft 365 son las únicas herramientas de IA contratadas institucionalmente, y el modelo MIIA-UMA declara entre sus principios una «infraestructura responsable: equidad, privacidad y sostenibilidad».

Para ti, esto significa una cosa concreta: si alguien te dice que «el detector de la UMA» ha marcado tu trabajo, pregunta qué herramienta es y de dónde sale, porque la universidad no ha publicado ninguna. Si llegas a esa conversación, hemos escrito una guía sobre qué hacer cuando te acusan de usar IA.

Sanciones: un protocolo de 2019 y un hueco

Primero, el dato que circula mal: el Reglamento de Disciplina Académica de 1954 está derogado, expresamente, por la Ley 3/2022 de convivencia universitaria, en vigor desde febrero de 2022. Esa ley obligó además a cada universidad a aprobar sus propias normas de convivencia y a crear una Comisión de Convivencia.

¿Lo hizo la UMA? No hemos podido establecerlo, y conviene explicar por qué. El instrumento de integridad que su biblioteca cita es el Protocolo sobre ética académica de la Universidad de Málaga, aprobado por el Consejo de Gobierno el 25 de octubre de 2019 —tres años antes de la ley— con el objeto de «garantizar la integridad académica, prevenir el fraude y sancionar las conductas engañosas cometidas en el ejercicio de las tareas universitarias». El enlace que la propia UMA da a su texto devolvía error, así que no podemos reproducirte su escala de sanciones: existe, pero no era legible.

En el índice de disposiciones generales de la UMA aparece un Reglamento 2/2026, de 22 de abril, de ética e integridad en la investigación. No lo confundas: es un reglamento de investigación, no un régimen de convivencia del estudiantado. Ese índice está paginado y sus filtros por categoría se generan en el navegador, de modo que no pudimos recorrerlo entero. Por eso decimos que no lo hemos encontrado, no que no exista.

Con el protocolo ilegible y el reglamento de convivencia sin localizar, tampoco consta públicamente quién decide un caso de fraude en la UMA, qué recurso cabe ni qué estándar de prueba se aplica. Lo único que la guía de estudiantes dice es que ocultar la autoría de IA «constituye falta disciplinaria según la normativa académica en materia de evaluación», y que los deepfakes contra miembros de la comunidad universitaria constituyen «falta disciplinaria muy grave, con posibles responsabilidades penales». Tampoco hay ninguna estadística de casos publicada.

Qué hacer con esa incertidumbre: si te abren un expediente, pide por escrito la norma concreta que se te aplica, con su fecha y su órgano de aprobación. Es una petición razonable y es exactamente lo que aquí falta.

Qué hacer antes de entregar

  • Escribe la Declaración de Uso de IA si has usado alguna, con los cuatro elementos que pide la guía: herramienta, fases, prompts y cómo verificaste. Aunque solo sea una recomendación, no declarar es el único camino que la guía llama fraude.
  • Pide autorización antes, no perdón después. La tabla de usos la exige tanto para incluir fragmentos generados en un trabajo evaluable como para analizar datos de tu TFG o TFM con IA.
  • Anonimiza cualquier dato personal antes de subirlo a una IA. La guía lo pone como condición expresa, y es además una obligación de protección de datos.
  • Verifica todas las referencias. Las citas inventadas están expresamente prohibidas y son lo primero que un tribunal comprueba.
  • Guarda el historial de versiones de tu documento. Es la única prueba de proceso que existe, y solo existe si la conservas.

Si quieres una lectura previa de tu propio texto, nuestro análisis de IA es gratuito hasta 1.500 palabras, sin cuenta y sin nombre. Dos advertencias que nos obligamos a repetir: nuestras tasas de error publicadas están medidas sobre corpus en inglés y alemán, no en español, y ningún detector —el nuestro incluido— produce una prueba.

Fuentes

Esta página es orientación, no asesoramiento jurídico. Lo vinculante es la normativa de tu centro y lo que te indique tu profesorado.

Preguntas frecuentes

¿Hay que declarar el uso de IA en el TFG de la Universidad de Málaga?

La guía para estudiantes de la UMA lo recomienda, no lo impone: «En la presentación de Trabajos Fin de Grado (TFG), Trabajos Fin de Máster (TFM) y Tesis Doctorales, deberías incluir, si procede, una Declaración de Uso de IA en la que se detalle la IA que has utilizado, en qué fases del trabajo, qué prompt has empleado y cómo has verificado la información». El condicional «deberías» y el «si procede» son de la fuente. No hay plantilla publicada ni normativa que lo exija, así que quien decide de verdad es tu tutor o tu titulación.

¿Qué software antiplagio usa la Universidad de Málaga?

Turnitin Integrity. La biblioguía de trabajos académicos de la Biblioteca Universitaria, actualizada el 12 de junio de 2026, dice: «En el caso de la Universidad de Málaga, contamos con la aplicación Turnitin Integrity». La página de servicio con los detalles está detrás del Campus Virtual, así que qué ocurre con tu archivo después de subirlo no consta públicamente.

¿Usar ChatGPT para el TFG es fraude en la UMA?

Depende de cómo. La guía de la UMA prohíbe expresamente «generar un trabajo de forma íntegra o sustancial con IA y presentarlo como propio, ocultando el uso de la herramienta», y añade que eso «constituye falta disciplinaria según la normativa académica en materia de evaluación». En cambio, incluir fragmentos generados en un trabajo evaluable «requiere autorización del profesorado y cita de la herramienta usada», y usar IA para analizar datos de un TFG o TFM «requiere autorización del tutor/a». La palabra que se repite es autorización.

¿Tiene la UMA un reglamento de convivencia posterior a la Ley 3/2022?

No hemos podido establecerlo. El instrumento de integridad que la biblioteca cita es el Protocolo sobre ética académica aprobado por el Consejo de Gobierno el 25 de octubre de 2019, es decir, anterior a la Ley 3/2022, y el PDF de su texto devolvía error. El índice de normativa general de la UMA solo se puede recorrer parcialmente desde fuera, así que se trata de algo que no hemos encontrado, no de algo que conste que no exista.

Analiza tu texto — gratis

Las primeras 1.500 palabras son gratis, sin crear cuenta. Cada veredicto indica con qué frecuencia se equivoca con textos que sabemos que escribió una persona — una cifra que ningún otro detector publica.

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