Todavía no, al menos en ninguna forma desplegada y comprobable. OpenAI lleva años diciendo que construyó un método estadístico de marca de agua textual y que lo guardó sin desplegar, por dos razones que conviene tomarse en serio: la paráfrasis lo derrota, y los errores de detección caen con más fuerza sobre quien escribe en una segunda lengua.
Esa postura está cambiando. OpenAI es uno de los cerca de 190 firmantes del código de buenas prácticas de la UE y ha dicho que quiere extender al texto sus medidas de procedencia, pero no ha indicado el método, no se ha comprometido con el enfoque de Anthropic y no ha entregado nada que un tercero pueda comprobar. Los sistemas ya en el mercado tienen hasta el 2 de diciembre de 2026 dentro del periodo de transición del artículo 50, así que esta respuesta puede cambiar antes de fin de año. Por eso aquí va fechada.
Claude, en cambio, empezó a marcar su salida en agosto de 2026. De modo que «¿hay una marca de agua de ChatGPT?» y «¿hay una marca de agua de Claude?» tienen hoy respuestas distintas.